#Niunamás

Este poema sobre los feminicidios en México lo escribí en 2008 y fue publicado en un libro homenaje a Simón de Beauvoir titulado La mujer Rota. Tuve el honor de presentarlo en la feria del libro de Atizapán hace ya casi 10 años y para ello hice una exhaustiva investigación sobre los feminicidios en el país que me dejó un sabor muy amargo en la boca y una espina llamada Hester Van Nierop. La primer extranjera en la lista de las muertas de Juárez. Era holandesa y tenía 28 años; la encontraron debajo de una cama en un motel con huellas de tortura. Encontrarme con las entrevistas a sus padres que habían venido a México en busca de justicia me partieron el alma. No solo porque se había perdido una vida joven, y la situación era devastadora sino porque yo, había perdido un pedazo de mi patria. Me había hecho más vieja y más triste. Recuerdo a la madre que decía que cuando viajaron a nuestro país, pensaban que “en México, la policía funcionaba como en Holanda, que trabajaban para atrapar a los malos pero que no era así. Era lo contrario.” Les digo que me rompió el corazón y me invadió una vergüenza infinita por nuestra policía, por nuestra patria y por nosotros que a todo nos acostumbramos que no logro sacudirme. Como diría el José Alfredo justo en su 15 de Septiembre “Viva Mexico gritemos que aunque estemos como estemos no nos echamos pa atrás” y así como nos veo, estamos como la mujer de Beauvoir: Rota, echa pedazos  y no tengo ni idea de a dónde vamos.

Y Así, con la patria y las alas rotas y con el corazón en las manos, les dejo esta, mi pedacito de mujer rota, desde el pasado y el presente tratando de cambiar el futuro.

 

Allá en el norte.

(y en el sur.)
E. Remolina.

Amárrale los ojos pa que no sienta
Ciérrale la boca pa que no vea
Desátale el alma pa que no muera

Córtale el aire, la prisa, la vida
Arráncale el pelo y manca su risa
Que allá en el norte todo se olvida.

Conviértela en aire antes que tema
Saca sus dientes pa que no muerda
Que la conciencia arde y la noche pena.
Siente sus huesos como se truenan
Corta sus alas y atrapa su pena
Que si ella vuelve te envenena.

Guarda su cuerpo, viste su alma
Llévala lejos, gasta su calma
Que allá en el norte todo pasa.

 

 

 

 

 

Publicado por Literalia Editores

 

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Ya los muertos nos los da el Estado.

Reflexión no poética sobre el linchamiento a Alexei Makeev el #LordRusoNazi

Siento un terrible malestar que va desde la boca del estómago a mi garganta desde ayer. Se llama Alexei Makeev. El llamado Lord Ruso Nazi, está acorralado en una esquina, su cuerpo, lleno de sangre se aferra con una mano a una silla de metal que tiene enfrente. Con el flash, sus ojos brillan como los de los animales en las fotografías nocturnas que les toman por sorpresa. Quisiera ver una foto de lo que él mira al otro lado de la silla. Estoy segura de que también parecen animales. Animales cobardes y en manada que como los lobos atacan de noche y con ventaja.

 

Es cierto que Makeev llevaba años insultando y humillando a muchos mexicanos y posteándolo en las redes. Su discurso extremadamente racista y despreciable, deja claro que no es una persona sana. Cualquiera que hoy en día usa una suástica como bandera es un enfermo mental o al menos alguien quien no puede ser tomado en serio.

 

Pero la falta de ley y la lasitud de nuestras autoridades a todos los niveles ha sido cómplice durante décadas de la entrada y permanencia en el país de personas que son prófugas en sus propios países o enfermos mentales. Ya hace mucho tiempo que México se convirtió en el psiquiátrico más barato del mundo. Me lo decía un buen amigo de mi padre que era medico originario de Tepoztlán. “Acá nos los Mandan a todos, y luego vienen a verme y me dicen que tengo la obligación cósmica de darles recetas para medicamentos restringidos”.

 

Y es que los mexicanos además, somos tolerantes, aguantamos vara pues. Aguantamos hasta que ya no aguantamos y parece ser que hace años que dejamos de aguantar. Dejamos de aguantar la falta de justicia, de oportunidades y de educación. La falta de una vida digna para todas y todos los mexicanos.

 

Veo comentarios festejando el acto inhumano de linchar entre cien personas a uno solo. Y no puedo dejar de cuestionarme cómo fue que las autoridades migratorias le dieron su residencia a pesar de que ya tenía antecedentes en su país por atacar a mujeres y niños, había sido diagnosticado con esquizofrenia y ya había sido deportado de España con anterioridad. Inevitablemente me hace dudar de la calidad del trabajo de los agentes migratorios que tras entrevistarlo le dieron los papeles necesarios para vivir aquí.

 

Ya el pasado 15 de diciembre se presentó ante Instituto Nacional de Migración con la finalidad de ser deportado ya que se habían presentado diversas demandas en su contra por su comportamiento agresivo. No se entiende bien por qué no lo deportaron. Las autoridades mexicanas dicen que Rusia no respondió afirmativamente mientras los rusos desde ayer lanzaron un comunicado diciendo que en cuatro distintas ocasiones habían pedido a México la deportación de Makeev sin respuesta alguna.

 

Cualquiera que sea el caso, la negligencia por parte de las autoridades migratorias comenzó a labrar el camino para que sucediera el linchamiento de hace dos días en Cancún.

 

No es el primer linchamiento en el país. Y gracias a la corrupción, el abuso de poder y la falta de investigación y trabajo por parte de nuestra policía, probablemente no será el último.  Hace menos de un año en Oaxaca linchaban a Jesús Guillermo López González acusado de sustraer a una menor. Resultó ser un fatal error en el que una turba de 300 personas lo sacó de la comisaria para después matarlo. Jesús era inocente y trabajaba como repartidor de una compañía farmacéutica;  empleado ejemplar, amigo, esposo y padre de tres hijos a los que nadie les regresará a su progenitor.

 

La oclocracia es el gobierno de la muchedumbre, una de las formas en las que puede degenerar una democracia según su definición y viene de la Edad Media. El problema, es, que la muchedumbre se equivoca. La muchedumbre actúa con una sola voluntad compartida y en la mayoría de los casos irracional.

 

Como mexicana, no justifico los insultos de Makeev, ni su incitación al odio racial y claro que me sentí ofendida al ver sus videos; pero mi lado más humano tampoco puede justificar la respuesta por parte de mis compatriotas que han publicado fotos y videos a forma de trofeo: “con los mexicanos no se mete”, pareciera ser la moraleja.

 

No, con los mexicanos no se mete; al no ser que seas nuestro propio gobierno, nuestras autoridades, nuestro vecino o el conductor del coche de a un lado. Para meternos e insultarnos y sobajarnos, ya estamos nosotros mismos; pero ¿de un extranjero? Impensable. Que mi compadre abuse de su mujer e insulte a la mía, pero el honor del mexicano mil veces manchado y pisoteado por los nuestros propios, que no lo dañe un extraño enemigo pareciera.

 

A diferencia de otros casos de linchamiento, es la primera vez que veo fotos tan dolorosamente descriptivas y sin ningún tipo de censura en los medios. Makeev aparece con el torso desnudo, lleno de sangre tratando de sobrevivir a lo inevitable.

Tal vez por eso sigue rondando en mi cabeza. Inexplicablemente sobrevivió; se encuentra en un coma inducido y paralizado en el hospital de Cancún a espera de su tardía deportación a Rusia.

 

Las imágenes de Makeev probablemente no se me borrarán nunca. Han manchado mi honor de humano. Me duele él y me duelen los que lo hicieron. Me duele México y me duele la impotencia. Ningún ser humano debería pasar por lo que él pasó, por lo que pasó Jesús hace un año y decenas de otros en el país en los últimos años.

 

El Lord Nazi Ruso no murió pero si Eduardo “N” quien fue apuñalado por Makeev en un fallido intento de tomarlo como rehén para escapar de la turba según reportan diversos medios.

 

No necesitamos más muertos. Ya los muertos nos los da el Estado.

 

Tratemos de respirar y contar hasta diez.

 

 

El verso

Algunos versos explotan,

Algunos otros guardan silencio

y los hay que se contorsionan.

 

Hay versos de día y versos de noche,

versos sin palabras y frases sin sentido.

 

Hay veces que cuelga un verso de tu boca.

 

Hay versos con ojos grandes y larga vida

Y versos suicidas que nos rompen el corazón

 

Cada poeta su verso, cada silencio su ruido.

 

Cada cabeza es un verso,

cada verso una cachetada,

un paso doble, un suspiro

 

El verso,

al igual que Cortázar,

puede leerse al revés

 

Un suspiro, un paso doble,

una cachetada cada verso,

cada verso es una cabeza

 

Mi cabeza piensa en ti

y cada verso sostiene una luna

tratando de reflejar el sol

 

Cada quien con su luna,

a cada uno sus versos

y sus besos y sus locuras.

 

 

 

Mi playa

Mi playa tiene vista a tu horizonte y tu horizonte es mi cama.

Me acuesto sobre él y te beso.

Inhalo en tu cielo de estrellas y exhalo por tu ombligo.

Tus caderas dan al mar y este cuarto que es tu cuerpo

Tiene todo lo que necesito.

 

Han pasado varias noches, casi miles, me parece

Y tu boca se ha vuelto la patria de mis ojos

Y mi cielo se arrastra para llegar a ti y nos hacemos nubes,

Nos vamos lloviendo viejos poco a poco

Con cada mañana.

Otoño

Yo nací para ser otoño.

Aunque algunas veces haya sido primavera,

y otras un largo verano convertido en invierno,

yo nací para caer de otoño

y ser el ruido bajo tus botas

 

Nací para el mar en septiembre y la montaña colorada.

Mis hojas que son de otoño caen mientras el tiempo pasa y mis ojos miran.

Nací para ser el aire que baila por la vida.

Para ser un noviembre acalorado,

un dos de octubre en México que no se olvida.

 

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