La isla soy yo

En este archipiélago mundo 

donde millares nos encontramos 

hay un infinito cielo 

donde en forma de estrellas nos reflejamos. 

 

Eres tú la isla de tu pensar pero no estás solo. 

Todos estamos. 

Formando cayos, creciendo manglares 

y siempre, siempre recuperando arena. 

 

La arena en el mar se mueve, 

son nuestros sentimientos que no paran de llover.

De retener la costa en su filo con nuestras olas

de ser ola, que de noche, se estrella con otra isla 

en este inmenso mar.  

Oaxaca

El silencio se rompe como tus olas

las montañas te descubren los laberintos 

y la niebla te va cubriendo las cicatrices

 

 te salen como santos, hongos 

y en tu jardín, valle sagrado 

más allá de donde está tu selva 

peregrinan la hormigas sin fe 

buscando cocos, café y alivio

 

Tus tormentas deshacen camas 

tus cascadas caen por adentro

y tu cintura hecha istmo 

me aprieta la orilla y se rebela

 

Hay tantos vacíos que llevan tu nombre 

y todos terminan en tu costa 

entre tu playa y mi olvido, 

con un machete por corazón. 

 

Tu vegetación te afila, 

tus noches van tirando aceite 

y este camino infierno del paraíso 

lo marcan tus ríos 

 

Pericón para el alma y para pintar los sueños de amarillo.

 

Uno llega a ti para encontrarse y una y otra vez se pierde 

(buscando alimentos entre los bosques para sanar las almas ) 

 

Soy la sombra sobre tu sombra

El sol entre los cerros que va saliendo 

cada vez más tarde porque la hora de dios 

no engaña ni perdona ni se marchita

 

Eres una amenaza irresistible y divina. 

me seducen tus filos y tus crestas 

las nubes se vuelven mi horizonte

y eres la arena barredora de pasiones

que no tienen principio ni fin 

 

Orquídea, helecho 

un cocodrilo en  tu armario

Y yo, que me ahogo de tus letras

y entre el humo de tus manos

 

Tú a lo tuyo y yo contigo a lo mío 

que venga la temporada de lluvias y que se caiga 

la carretera que lleva al centro de mi corazón 

 

 

El muro

Soy la frontera que llevas adentro

La que habla español, te baila flamenco y también te maneja el inglés

El te llamo para atrás pero por atrás nunca disparo. 

La espina de nopal atorada en la garganta de Cortes 

 

Malinche que llora la noche triste de sus recuerdos 

en la tierra que atraviesa las agallas de los peces

y el vuelo de la nube que no distingue países ni muros ni colores

Soy el muro hecho frontera que se rompe desde adentro

 

 

Tiempo

Hay días eternos de palabras secas 

Años que nos van dejando, 

susurrando desde el olvido el recuerdo

y recuerdos que a base de repetirlos se desmoronan 

 

Nos secamos nosotros también, nos desmoronamos 

como pan viejo con cada lluvia nueva, 

con cada caricia en la humedad del rocío 

al amanecer. 

 

Nos volvemos más necios, 

más flacos de pensamiento 

y más arrugados de piel. 

 

Llegan entonces los miedos y las prisas, 

las risas atoradas tras puertas 

que nunca se abrieron 

y las ventanas grises que ocultan el atardecer

 

La primavera sospecha entonces que será la última 

y acumula el polén en el cajón, 

sobre las repisas y detrás del alma 

 

Es ahí mismo donde surge el llanto 

con el viento que llega del norte, 

se lleva loso mosquitos y contonea la memoria 

explotada cual palmera 

 

La luna llena no puede alumbrarlo todo

y queda siempre un gato a oscuras

escondido en el silencio. 

Que lo que no se dice no duele 

y lo que no se escribe nunca fue. 

Después de tu muerte

A Maddiel

 

Aprendí a cortar cebollas pensando en ti

A ignorar los letreros de prohibido 

y a sentir el riesgo de ser el riesgo que trepa por tu cintura 

Aprendí que dos menos uno son dos cuando se quiere tanto 

y que los adioses más difíciles son los que nunca han de volver 

Aprendí a quererte sin quererlo, a soltarte sin cuerda

a encontrar pedazos tuyos en todos los demás

Aprendí que hay silencios que duran para siempre 

y para siempres que duran solo un día infinito y soleado 

Lo que se queda

A mis abuelos. 

 

Solo quedamos nosotros 

Después de que la tierra cubriera sus ojos

Sus manos llenas de caminos

Llenas de las historias que nunca contaron 

Quedamos los que somos, 

Los de los sueños que se marchitan si no se cumplen

Los de los corazones chiquitos de tanto extrañar 

Quedan también los surcos de ellos en nosotros 

La tierra fresca, la roca firme y la piel suave

El perdón de lo que fue y de lo que nunca sabremos 

Queda el silencio, 

el blanco y negro de sus sonrisas, 

las generaciones que están por venir 

y nosotros que seremos sus abuelos 

Quedarán los años que vienen,

 las arrugas que estorban 

y los niños que aún no lo son. 

Quedará el recuerdo, 

el después de la noche eterna, 

la marea alta que borra las huellas 

y la luna cómplice de lo que se lleva el mar 

Quedarán las venas siempre abiertas en el árbol de la vida 

Las flores que se secan, los días que se nublan 

y esta absurda necedad de querer detener el reloj del tiempo 

y de darle cada dos días la marcha atrás 

Llegué de cuatro pedazos y ellos a su vez de cuatro más